Christie’s anunció el 23 de septiembre la creación de un departamento nuevo, Christie’s Pop Culture, que reúne bajo un mismo techo categorías que hasta ahora estaban dispersas: cine y entretenimiento, música e instrumentos musicales, memorabilia deportiva, ciencia e historia natural, moda y diseño popular. Al frente estará Josh Benesh, nombrado responsable global de la división, hasta ahora director de estrategia en Heritage Auctions, la casa de Dallas que durante dos décadas dominó ese nicho sin demasiada competencia de las grandes subastadoras europeas.
La decisión llega pocos meses después de que Christie’s dispersara la colección de Jim Irsay, dueño de los Indianapolis Colts, fallecido en mayo. Sus más de 199 guitarras y cientos de piezas más -entre ellas dos entradas al teatro Ford correspondientes a la noche del asesinato de Lincoln y la primera batería que tocó Ringo Starr con los Beatles- salieron a subasta entre marzo y julio en varias sesiones sucesivas. La suma final superó los 105 millones de dólares, casi el doble de la estimación alta, y quedó registrada como la mayor recaudación de la historia en una subasta de memorabilia.
Heritage Auctions llevaba años cultivando a ese comprador sin que Christie’s o Sotheby’s le prestaran demasiada atención. El fichaje de Benesh, justo después del batacazo de Irsay, sugiere que eso terminó.
Las cifras
- Más de 105 millones de dólares recaudados por la colección Irsay en Christie’s, en subastas realizadas entre marzo y julio de 2026.
- Casi el doble de la estimación alta previa a la venta.
- Cerca de 30 récords de precio establecidos, entre ellos el de la guitarra más cara subastada: el Black Strat de David Gilmour.
- 2,4 millones de dólares pagados por el manuscrito original de 1939 de Alcohólicos Anónimos, adquirido por la Fundación Stepping Stones.
- 5 categorías integrará el nuevo departamento: cine y entretenimiento, música, deporte, ciencia e historia natural, moda y diseño popular.
- 23 de septiembre de 2026, fecha del anuncio oficial de Christie’s.
Lectura
Que una casa como Christie’s institucionalice la memorabilia responde a un cálculo concreto sobre quién comprará en los próximos veinte años. El comprador habitual de arte de posguerra y contemporáneo ronda o supera los sesenta años; el que puja por una guitarra de Pink Floyd o un guante de béisbol firmado suele ser bastante más joven y le importa menos la trayectoria curatorial del objeto que su carga sentimental.
Ahora Christie’s le quita a Heritage cuota de mercado y, de paso, a su propio director de estrategia. Dice bastante sobre hacia dónde cree que se mueve el dinero.
Queda la pregunta de fondo: si la memorabilia deportiva y musical comparte escaparate con un Picasso o un Rothko, ¿qué queda de la distinción entre coleccionismo de arte y coleccionismo de objetos con historia? Para una casa de subastas la respuesta es sencilla: ambos son cosas que alguien está dispuesto a pagar mucho por poseer. Para un mercado como el cubano, que sigue dependiendo de un puñado de coleccionistas formados en décadas de exposición a la crítica y no en la nostalgia pop, el movimiento de Christie’s mide cuánto se ha ensanchado en otras partes la definición de lo coleccionable.
Fuente: Anna Lee, «Christie’s Launches Pop Culture Division to Court Millennial and Gen Z Buyers», Hyperallergic, 24 de septiembre de 2026.

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