Thomas Kaplan compró en diciembre de 2025, en Sotheby’s, un óleo de Rembrandt por 6,75 millones de libras, unos 9 millones de dólares. La operación se mantuvo en reserva durante meses y solo ahora se ha confirmado que el comprador es la Leiden Collection, la colección privada que Kaplan construye desde hace dos décadas en torno al pintor de Leiden. La obra, San Juan en Patmos, pintada hacia 1661, es la decimoctava tela de Rembrandt que entra en ese fondo.
La pieza arrastra un historial de atribuciones erróneas poco común incluso para el mercado de maestros antiguos. En 1904 un marchante estadounidense la vendió por 160 dólares como obra de Carel Fabritius. En 1913, Wilhelm Valentiner, entonces conservador del Metropolitan, la identificó como Rembrandt auténtico y la compró por 525 dólares, convencido de que el retratado era Titus, hijo del pintor. Fritz Thyssen la adquirió en 1923. Los nazis la confiscaron en 1940; restituida a la familia en 1950, pasó a su nieto, Federico Zichy Thyssen, y en 2014 a una fundación familiar. Una limpieza previa a la subasta despejó la duda de un siglo: el retratado no era Titus, sino el evangelista Juan, con una palmera y un águila visibles solo tras la restauración.
Kaplan no es comprador ocasional en este terreno: es su Rembrandt número dieciocho. En febrero de 2026 vendió además un dibujo del mismo pintor, Young Lion Resting, por cerca de 18 millones de dólares, destinados a Panthera, la organización de conservación felina que preside. La Leiden Collection anuncia una exposición europea para el otoño de 2027, primera muestra pública del cuadro desde Sotheby’s.
Las cifras
- Precio de adjudicación: 6,75 millones de libras, unos 9 millones de dólares.
- Casa de subastas y fecha de venta: Sotheby’s, diciembre de 2025.
- Posición en la colección: decimoctavo Rembrandt de la Leiden Collection.
- Primera venta documentada (1904): 160 dólares, atribuida entonces a Carel Fabritius.
- Segunda venta documentada (1913): 525 dólares, ya como Rembrandt.
- Venta de un dibujo de la misma colección (febrero de 2026): cerca de 18 millones de dólares.
Lectura
El precio resulta modesto para un Rembrandt con esta genealogía. Sorprende más el tiempo que ha tardado en saberse quién lo compró: nueve meses entre el martillo y la confirmación pública. Las casas de subastas protegen la identidad de sus grandes compradores incluso después de cerrada la puja, y este caso muestra hasta dónde puede estirarse ese silencio.
La trayectoria del cuadro, de 160 dólares en 1904 a nueve millones ahora, se explica por dos correcciones de atribución y una limpieza que sacó a la luz al verdadero personaje del lienzo. En maestros antiguos, donde no hay oferta nueva posible, la investigación técnica y documental sigue siendo el motor más fiable de revalorización.
Para un mercado emergente como el cubano, donde buena parte de la documentación de procedencia se ha perdido o nunca existió, el caso deja una lección concreta: no hay redescubrimientos sin alguien que revise atribuciones con paciencia, y ese trabajo de archivo, mucho antes que cualquier puja, decide si una obra vale 160 dólares o nueve millones.
Fuente: Martin Bailey, «Buyer of mysterious $9m Rembrandt painting revealed», The Art Newspaper, 28 de septiembre de 2026.

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