El lote 14A de la 20th Century Evening Sale que Christie’s celebra en Nueva York el martes 17 de noviembre, a las 18:30 (las 00:30 del 18 en Madrid), es Ogue Orisa (Eggue Orissa, l’herbe des dieux), un óleo sobre lienzo de 181.6 por 124.5 centímetros que Wifredo Lam (1902-1982) firmó y fechó en 1943. Sale dentro del grupo «Surrealist Masterpieces from an Important American Collection», con una estimación de 10 a 15 millones de dólares y garantía de precio mínimo. Basta con que el martillo caiga en la estimación baja para superar el récord del pintor: los 9,603,800 dólares, comisión incluida, que se pagaron por Omi Obini en Sotheby’s el 29 de junio de 2020.
Christie’s no ha llevado el cuadro a una venta de arte latinoamericano, ni lo ha dejado para el final de la sesión. Lo ha colocado entre una Tête de femme de Pablo Picasso (1881-1973), estimada en 4 a 6 millones, y Champ d’avoine et coquelicots de Claude Monet (1840-1926), en 12 a 18, dos lotes después de Betonte Ecken de Wassily Kandinsky (1866-1944), que encabeza la noche con 60 a 80 millones. De las 79 obras del catálogo, la de Lam comparte horquilla con un Untitled de Mark Rothko (1903-1970) y otro de Joan Mitchell (1925-1992). Dobla la de Science, conscience et patience du vitreur de Roberto Matta (1911-2002), cuadruplica la de Congreso de los pueblos por la paz de Frida Kahlo (1907-1954) y la de Vendedora de flores, de Tehuantepec de Diego Rivera (1886-1957), y deja muy atrás a Qui répondra? de Yves Tanguy (1900-1955). Es la estimación más alta de un artista latinoamericano en toda la venta.
El orden de una evening sale nunca es neutro. Durante décadas, un Lam de este calibre habría salido en las sesiones de arte latinoamericano que Sotheby’s y Christie’s celebraban cada mayo y cada noviembre, con catálogo propio y clientela propia. Sotheby’s empezó a sacar a esos artistas a sus ventas de arte moderno hacia 2020, y Christie’s da ahora un paso más: pone a Lam en el tramo noble de la noche y apuesta a que quien puja por Picasso o por Monet lo reconoce como parte de la misma historia.
La obra trae una biografía de mercado de las más legibles que se le pueden pedir a un Lam de los años cuarenta. Pierre Matisse la colgó en junio de 1944 entre las trece pinturas de la segunda individual del artista en su galería de Nueva York, con La jungla y Malembo en las mismas paredes. Antes de 1949 la compró la colección corporativa de Reader’s Digest, fundada por DeWitt y Lila Acheson Wallace, que la vendió en Sotheby’s el 17 de octubre de 1979: fue el lote 71 de la primera subasta de arte latinoamericano de Sotheby Parke Bernet y la imagen de portada de su catálogo. Julia P. Herzberg, en su reseña de la retrospectiva del MoMA para Arte al Día, recuerda aquella portada como una elección aspiracional que atrajo a coleccionistas nuevos. Un particular neoyorquino la volvió a subastar en Sotheby’s el 25 de noviembre de 1997 (lote 53), y allí la compró el propietario actual. Christie’s no lo nombra; Herzberg situaba el cuadro en la colección de Clarissa y Edgar Bronfman Jr.
Cuarenta y siete años después de abrir aquella primera venta «latinoamericana», el mismo lienzo vuelve a abrir una puerta, la de la subasta del siglo XX sin apellido regional.
El año pesa. Lam volvió a Cuba en agosto de 1941, después de casi dieciocho años en Europa, y entre 1942 y 1944 fijó el lenguaje por el que hoy se le paga: cañas de azúcar y hojas de tabaco que hacen de brazos, cuerpos híbridos, cabezas de máscara. La jungla (1942-1943) está en el MoMA, y Ogue Orisa pertenece a su descendencia directa. En el lienzo, una figura alargada, de perfil, con la cabeza desdoblada en media luna, se gira hacia el espectador entre los tallos; el ensayo del catálogo ve en ella un anticipo de la femme-cheval que Lam repetiría años después. El título lo puso Lydia Cabrera, que en 1943 empezó a bautizar cuadros del pintor a partir de lo que iba documentando en su trabajo etnográfico. Según Abby McEwen, autora de ese ensayo, Ogue remite al orisha de los caminos y eggue a las hierbas sagradas del ritual, el término que la propia Cabrera usaría en 1947 en «Eggue o vichichi nfinde», germen de El monte.
Las exposiciones cuentan la misma historia. Aparte de la muestra de Pierre Matisse, el cuadro estuvo en Dada, Surrealism, and their Heritage (MoMA, Los Angeles County Museum of Art y Art Institute of Chicago, 1968), en Nexus New York (El Museo del Barrio, 2009-2010) y en Wifredo Lam: When I Don’t Sleep, I Dream (MoMA, noviembre de 2025 a abril de 2026), cuyo catálogo lo reproduce a doble página. Figura con el número 43.08 en el catálogo razonado de Lou Laurin-Lam. Beverly Adams y Christophe Cherix, comisarios de la retrospectiva, escriben que Lam trató aquí el lienzo con la delicadeza de una acuarela, y Lowery Stokes Sims describe toques separados, casi puntillistas, que hacen que las formas aparezcan y se borren. Es el registro opuesto a la materia densa de La jungla.
Aquí está el núcleo de la valoración. Omi Obini es también de 1943 y mide 182.9 por 124.5 centímetros; Ogue Orisa, 181.6 por 124.5. Dos lienzos del mismo año y del mismo ciclo, con la misma anchura y un centímetro de diferencia en la altura. Pocas veces el mercado de un artista ofrece un comparable tan limpio, y eso corta hacia los dos lados. Sostiene la estimación: seis años y una retrospectiva en el MoMA después, pedir como mínimo un 4% más que el precio final de 2020 es casi prudente. Pero también le pone un techo mental al comprador. Omi Obini se adjudicó dentro de su estimación (8 a 12 millones), sin la puja desbordada que esa misma noche tuvieron Remedios Varo (1908-1963) o Helen Frankenthaler (1928-2011). Aquel récord fue un precio de consenso.
Desde entonces la oferta se ha estrechado. Omi Obini está hoy en el MALBA de Buenos Aires. Ídolo (Oyá/Divinité de l’air et de la mort), de 1944, se vendió el 20 de noviembre de 2025 por 7,370,000 dólares y ha acabado en el Metropolitan; L’Esprit veillant, del mismo año, lo ha adquirido la National Gallery of Art de Washington. Cada lienzo grande de 1943-1944 que entra en un museo sale del mercado, y quien pierda la puja del 17 tendrá pocas ocasiones de volver a intentarlo.
También ha subido la temperatura de la sala. En mayo, la misma evening sale de Christie’s vendió 46 obras por 490.3 millones de dólares, y 28 de ellas pasaron de la estimación alta. Lam, además, sigue a la vista después del MoMA: Lisson Gallery lo incluye en Myth Migration, en Nueva York desde el 4 de noviembre, junto a Leonora Carrington (1917-2011), Alice Rahon (1904-1987) y Mira Schendel (1919-1988), y KANAL-Centre Pompidou lo expondrá en Bruselas a partir del 28, once días después de la subasta.
La garantía de precio mínimo asegura que el cuadro cambiará de manos; lo abierto es la cifra. Mi lectura es que establece un récord nuevo, probablemente en la mitad baja de la horquilla. Pasar de 15 millones exigiría dos pujadores que no piensen en Omi Obini como referencia, y eso todavía no está demostrado. La cifra, de todos modos, me interesa menos que el nombre de quien levante la mano. Si el lienzo se lo queda un coleccionista de arte moderno europeo o asiático, y no los circuitos de Miami y América Latina que sostuvieron a Lam desde los años ochenta, la recolocación que Christie’s propone con el orden de los lotes quedará hecha. Tampoco descartaría a un museo en la sala, visto lo ocurrido con Ídolo. Si se adjudica de un solo golpe de martillo, cerca del mínimo garantizado, la conclusión será menos cómoda: el MoMA amplió el público de Lam en las salas del museo más deprisa que en las de subastas.
Fuentes
- Christie’s, lote 14A: Wifredo Lam, Ogue Orisa (Eggue Orissa, l’herbe des dieux), ficha, procedencia, exposiciones y ensayo de Abby McEwen
- Christie’s, 20th Century Evening Sale (venta 24266)
- Julia P. Herzberg, «Wifredo Lam: Cuando no duermo, sueño», Arte al Día
- Art Miami Magazine, fechas de la retrospectiva del MoMA
- Art.Salon, Omi Obini en Sotheby’s, junio de 2020
- Sotheby’s, nota de resultados de junio de 2020
- Arte al Día, récord de Omi Obini
- HENI, resultados de la evening sale de Christie’s de mayo de 2026
- Two Coats of Paint, guía de galerías de Nueva York, noviembre de 2026
- MutualArt, Wifredo Lam

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