Exposición»Ahora que todo es mentira»
Harold Ramírez
25.05.2023
Centro de Desarrollo de las Artes Visuales
En la exposición «Ahora que todo es mentira», Harold Ramírez, uno de los artistas emergentes que se va abriendo paso en el mundo del arte contemporáneo cubano, lleva al espectador en un viaje introspectivo a través de la deconstrucción artística. Es una travesía donde el ‘gesto’ se convierte en un lenguaje dinámico, un medio a través del cual se cuestiona la naturaleza del arte y el ecosistema artístico actual. Esta línea viene siendo trabajada desde hace algún tiempo, como es posible apreciar en el IG de Harold en los últimos meses.

Las obras de Ramírez, un fragmento de mandíbula humana, una lima con texto de grafito encima, una caja de cartón con el texto Made un U.S.A., letras de plástico en la pared, una chaqueta de mezclilla en el suelo o una cartilla de multiplicación, por mencionar algunas, son la antítesis de lo ostentoso. Carecen de la sensualidad comúnmente buscada en las galerías y muestras de arte contemporáneo y se alejan de la pose y la fotogenia. En lugar de ello, se despliegan con una humildad e intelectualidad que desafía las convenciones actuales de la creación y la interpretación del arte. Cada pieza es un comentario sobre sí misma y sobre el arte en general, negándose a cumplir con las expectativas externas y eligiendo, en cambio, permanecer auténtica en su exploración introspectiva.

En cada pieza, Ramírez utiliza el ‘gesto’ como una forma de resistencia y crítica, algo en lo que coincido con el texto presente en la muestra de mano de Jorge Peré. El gesto, en el contexto de la obra de este artista, no sólo significa la acción física de crear arte, sino que también se convierte en una declaración conceptual que cuestiona la rigidez y la complacencia del arte contemporáneo.
Los objetos e imágenes en sus obras son deconstruidos hasta el punto de la irreconocibilidad, despojados de su valor estético superficial y desafiando al espectador a ir más allá de la simple apreciación visual. Las obras en sí mismas no aspiran a una belleza superficial, sino que se presentan como hipótesis sobre el arte, cuestionando continuamente y reinterpretando lo que significa ser arte.


Esta deconstrucción y la continua apertura de ideas en sus obras son en sí mismas críticas a un ecosistema del arte que a menudo favorece la forma sobre el contenido, la estética sobre la idea. Las obras de Ramírez se revelan como actos de desobediencia, rechazando esta superficialidad y a la vez invitando a los espectadores a unirse a él en este cuestionamiento.
Lejos de ser pretenciosas, las obras de Ramírez desafían las normas preestablecidas sin complacerse en la complejidad pura. Son una crítica al sistema, pero también una invitación al diálogo y a la participación. De este modo, «Ahora que todo es mentira» no es sólo una exhibición de arte, sino también una crítica social y una llamada a repensar nuestras nociones de arte y su lugar en la sociedad.


En definitiva, con «Ahora que todo es mentira», Harold Ramírez propone una nueva forma de entender y interactuar con el arte contemporáneo, y su ‘gesto’ es una voz visual poderosa que desafía al status quo y ofrece una nueva perspectiva en un ecosistema de arte que está en constante evolución.

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