La subasta analizada presentó un mercado cubano que, aunque no marcó récords, mostró selectividad y una elevada capacidad de discernimiento por parte de los compradores. Roberto Fabelo se destacó con ventas significativas, mientras que otros artistas, como Cundo Bermúdez y Mariano Rodríguez, también lograron precios sólidos, aunque no todos sus lotes fueron vendidos. El fenómeno de "passed" reveló una falta de alineación entre precio y calidad en varias obras. Se observó una clara división generacional y un aumento en el interés por artistas emergentes, como Yasiel Elizagaray, cuya primera venta indica un cambio en la percepción del arte contemporáneo cubano, donde la calidad supera el nombre. En total, se adjudicaron 49 de 87 lotes, alcanzando casi 874,000 dólares.
