Exposición: Félix Beltrán, elogio de la simplicidad
Colectiva
10.07.2024
“Considero que lo más adecuado sería practicar la inconformidad, la inconformidad, la inconformidad…. cuestionar los resultados, cuestionar que a pesar de que los resultados pueden ser elevados, estos pueden ser trascendidos, y que todo debe estar relacionado a su función, nada de más(…)” Félix Beltrán
(Fragmentos de la entrevista a Félix Beltrán realizada por Felipe Taborda para la serie “Maestros del diseño latinoamericano” publicada por Experimenta.)
Félix Beltrán es de esos pocos que fue profeta en su propia tierra. Una revisión de su vida y obra dan más que muestras de su presencia en la historia del diseño cubano e internacional. Por eso es que tiene mérito que, por primera vez en mucho tiempo la institución, en este caso Galería Habana, dedique una muestra antológica del quehacer de este artista del diseño. En cierto sentido, es una forma de desagravio a quien, a pesar de haberse exiliado en la década de los 80 hacia México por razones que el mismo explicó en su momento en entrevista al periódico El País cito: “Me gusta decir que me fui de Cuba no por el socialismo, sino por la falta de socialismo”, siguió poniendo en alto el nombre del diseño gráfico cubano. Mucho le deben las generaciones posteriores de diseñadores a este profesor, que siempre tuvo para ellos palabras como: «para que el público entienda nuestros mensajes hay que ser un poco convencional».
Esta exposición tiene su antecedente inmediato, y me atrevería a decir que reproduce mucho de los aspectos curatoriales y museográficos de la muestra Félix Beltrán, inteligencia visual. El diseño en sentido social, realizada el pasado año 2023 (enero – abril) en el Centro de Arte Complutense en Madrid. Fue esta la primera muestra antológica sobre el trabajo del diseñador, presentando cientos de sus logos, carteles y portadas de libros, y ofreció al público una visión profunda de la mente conceptual y creativa del diseñador gráfico iberoamericano más universal según reflejó la prensa especializada. La génesis y corpus teórico se encuentra en la investigación recogida en los libros Félix Beltrán Inteligencia Visual y Félix Beltrán Siempre el diseño de los autores Sonia Díaz y Gabriel Martínez, editados por Ediciones Complutense y Optik Books.











A diferencia de esta muestra anterior, la actual en Galería Habana adolece de esos textos (reflexiones y consejos) de Félix Beltrán que ayudarían al visitante a conocer mejor las características de su trabajo. Creo que más allá de una fuerte presencia visual, este tipo de exposiciones debe tener un carácter pedagógico-educativo, que aporte al visitante una dimensión superior a la mera observación. Es en ese sentido que podría haberse aprovechado mejor la infografía ubicada ya al final del recorrido para dar una visión panorámica de a qué se enfrenta quien entre la exposición.

Un vistazo inicial a la primera sala, donde se exponen a varias alturas y en los mismos formatos, un centenar de carteles (incluso algunos repetidos), me hizo recordar un fragmento de una entrevista donde F. Beltrán afirmaba: «Los creadores de carteles, como en mi caso, enfrentamos con frecuencia ciertas dificultades como la iluminación, la distancia y la inclinación que altera la percepción del cartel». En cierto sentido, la ubicación de libros cuyas carátulas fueron diseñadas por este creador, situados en la pared sobre soportes inclinados, me hizo pensar en lo necesario que son los soportes especializados (expositores) para mostrar estos materiales gráficos en su ambiente natural. O cómo habría funcionado la música en la pieza dedicada al diseño de la carátula del disco «Su nombre es pueblo», más allá de redirigir a través de un código QR (beneficioso para los jóvenes, pero no para algunas generaciones).






En una de las infografías, se leía la frase: “Todos los especialistas de trascendencia internacional tratados por mí, parten de una teoría que es consecuencia de objetivos perfectamente definidos y donde la creatividad es un medio, nunca la principal de las aspiraciones”. Más allá de no contar con el pie de firma (que responde a una entrevista a Félix Beltrán por la investigadora Teresa Camacho, publicada bajo el título La síntesis visual de Félix Beltrán), debería ser objeto de crítica la mala calidad del soporte donde, al superponerse sus partes, crea una distorsión de las letras, que para ser una exposición dedicada al diseño deja mucho que desear.

Aunque la última sala llegó a ser, en el diseño de la exposición, un diálogo entre artistas como David Beltrán, Yonlay Cabrera, Reinaldo Cid, Felipe Dulzaide, Levi Orta y José Ángel Vincench, en mi opinión quedan completamente desconectadas. Esta última sala se nota forzosa, por tanto, se desaprovecha la alta calidad de las piezas presentes. Si el interés era poner a dialogar las piezas con la obra de Félix, hubiera podido romperse el esquema tradicional de una exposición antológica y en las propias salas donde está la obra ubicar las propuestas contemporáneas. La video instalación new media de Yonlay funcionaría muy bien en la pared de carteles (aunque la base de datos son los carteles de la Biblioteca Nacional José Martí y no las presentes). La pieza Constitución de la serie El peso de las palabras entraría en sinergia con la representación del libro Letragrafía, y así se cumpliría con ese consejo de Beltrán: «los jóvenes diseñadores aspiran por encima de todo a ser diferentes. No luchan por ser los mejores, sino simplemente diferentes».








Amén de estos elementos sigue siendo válido y necesario hacer todo lo posible por visibilizar la vida y obra de este hombre, que jamás dejó de ser tan cubano como las palmas y su diseño siempre tuvo fuertes raíces en su patria. El legado de este destacado personaje trasciende generaciones, inspirando a artistas y diseñadores de todo el mundo. Su profunda conexión con la cultura y la idiosincrasia de su país se manifiesta en cada una de sus creaciones, que encapsulan la esencia misma de la tradición y la innovación.

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