Exposición El ojo me tiembla
Lauren Mederos
01.08.2024
Centro de Desarrollo de las Artes Visuales
La exposición «El Ojo Me Tiembla» de la joven artista graduada del ISA Lauren Mederos se presenta como una intensa exploración del dolor, la violencia y la experiencia femenina contemporánea. La disposición de las piezas, así como su lenguaje visual, evocan una narrativa que se inscribe en el cuerpo femenino como lugar de resistencia, denuncia y transformación. Estas obras se conectan con el trabajo de numerosos artistas contemporáneos que abordan la violencia de género desde la abstracción y la simbología, rechazando las representaciones explícitas y recurriendo, en cambio, a la potencia del símbolo y la metáfora.



Las piezas, compuestas por formas orgánicas en rojo y negro, invocan imágenes de tejidos corporales, espinas, gotas y raíces, que se extienden y se retuercen en un espacio definido por una paleta cromática austera pero vibrante. El uso del rojo como color predominante no es casual; el rojo ha sido asociado históricamente con la sangre, la vida, la pasión y el dolor, y aquí se convierte en un vehículo para explorar las dimensiones más profundas de la violencia. La constante aparición de formas similares a ojos dentro de las composiciones sugiere una mirada interior, un testimonio silencioso pero contundente, alineado con la tradición del arte feminista que ha buscado hacer visible lo invisible, dar forma al trauma sin caer en el sensacionalismo de la violencia explícita.


El mural central, con su ojo rodeado de líneas que semejan raíces o venas, se convierte en una suerte de eje simbólico. La forma del ojo no solo representa la capacidad de mirar y ser mirado, sino también la experiencia de «ver» y «ser visto» desde un lugar de vulnerabilidad y fortaleza. Aquí, Lauren recurre al lenguaje de lo orgánico, evocando la fragilidad y resistencia del cuerpo femenino ante las realidades de la violencia de género. La obra hace eco de los planteamientos teóricos de Julia Kristeva sobre la abyección, donde el cuerpo femenino se sitúa en los márgenes, en ese lugar que la sociedad prefiere no ver. Sin embargo, la mirada que emerge de estas piezas no es pasiva; es una denuncia, una confrontación que desafía al espectador a habitar esos espacios incómodos y cuestionar sus propias percepciones.


En la sala, la iluminación roja baña las obras, generando un ambiente que subraya la visceralidad del contenido. Cada pieza parece pulsar en una tensión constante entre la agresión y la introspección. Los marcos con espinas pronunciadas, por ejemplo, encapsulan los elementos centrales como si fueran fragmentos de un ritual de protección o defensa, evocando los sentimientos de amenaza y resistencia que atraviesan las experiencias de violencia.



Lauren Mederos, siguiendo el camino ya transitando por otras artistas como Ana Mendieta o Kara Walker, opta por la abstracción como medio de expresión, desplazando la representación literal del sufrimiento hacia un plano simbólico. Sus formas se retuercen y se entrelazan, como si buscaran representar las complejidades emocionales y físicas de la violencia sin caer en la trampa de lo explícito. En este sentido, la exposición dialoga con otras propuestas internacionales que buscan destacar la necesidad de abordar la violencia desde una mirada que vaya más allá del morbo o la denuncia directa, para adentrarse en la dimensión metafórica y existencial del dolor.



En «El Ojo Me Tiembla,» el visitante es invitado a confrontar una realidad que, aunque abstracta, se hace palpable a través de la materialidad de las piezas y su lenguaje simbólico. El arte de Lauren no busca ofrecer respuestas o soluciones; más bien, plantea preguntas incómodas y abre un espacio para la reflexión y el diálogo. La repetición del motivo del ojo, la sangre y las formas orgánicas remiten a un cuerpo que no solo ha sido herido, sino que también se resiste, se afirma y se transforma.
Esta exposición se inscribe en el contexto del arte contemporáneo que aborda la violencia de género desde una perspectiva crítica y poética, situando al cuerpo femenino en el centro de la narrativa y utilizando el poder del símbolo para hablar de aquello que a menudo se oculta o se silencia en la sociedad.

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