De allá: Exposición «La oscuridad fue el principio», Roberto Diago

De allá: Exposición «La oscuridad fue el principio»
Roberto Diago
11.10.2023
Casa de América, Madrid

Visitando la exposición de Diago en la Casa de América, en el corazón de Madrid, uno no puede evitar sentir el peso de la ironía. La muestra se inaugura en el marco de las celebraciones del Día de la Hispanidad, una fecha que tradicionalmente celebra la cultura y los vínculos históricos entre España y América Latina, pero también está manchada por recuerdos de colonización y opresión. Aquí, en este espacio, Diago logra algo poderoso: subvierte las narrativas tradicionales alrededor de la hispanidad mediante su lenguaje artístico decolonizador.

En esta exposición específica -réplica reducida de la realizada en Martinica-, el arte de Diago trasciende los límites de una mera crítica social para posicionarse como un archivo vivo de la memoria colectiva. En el contexto de la Casa de América y en plena celebración del Día de la Hispanidad, sus piezas adquieren una dimensión política que va más allá de la experiencia afrocubana, tocando fibras que atan a toda la comunidad hispanoparlante. Aquí, cada trazo y cada textura se convierten en preguntas no formuladas que inquietan al espectador, empujándolo a escarbar en los estratos más oscuros de la conciencia colectiva.

Las obras de Diago, en esta configuración, se vuelven un faro que ilumina las zonas grises de nuestra historia y de nuestras relaciones interculturales. Ya no solo se trata de una experiencia de observación pasiva; es una conversación en la que el espectador se siente llamado a participar. Se fomenta un diálogo interno que genera una especie de eco emocional, que resuena mucho después de que uno ha salido de la galería.

Así, el arte de Diago en esta ocasión se convierte en una puerta hacia una sala de espejos donde cada reflexión desafía nuestras nociones preestablecidas sobre raza, cultura e historia. Nos invita a tomar un papel activo en la redefinición de lo que significa ser parte de este entramado de naciones y culturas, apelando no solo a nuestra razón, sino también a nuestra empatía y nuestra responsabilidad ética como miembros de una comunidad global.

La Casa de América, como epicentro de intercambio cultural entre España y las Américas, se transforma en esta exposición en un espacio de cuestionamiento y reapropiación de narrativas. Más allá de ser un mero contrapunto a las celebraciones tradicionales del Día de la Hispanidad, actúa como un foro que invita a un diálogo más abierto y honesto sobre lo que significa ser parte del mundo hispánico en la actualidad. Su ubicación en el centro de Madrid, un lugar con significado político y cultural, añade una capa adicional de relevancia al acto de exhibir obras que retan la historia oficial.

El espacio, en sí, se convierte en una especie de aula abierta, donde el público se enfrenta a la tarea de desaprender para volver a aprender. En este contexto, la obra de Diago actúa como un catalizador que acelera este proceso de cuestionamiento interno y colectivo. El edificio, con su arquitectura majestuosa, se transforma; las paredes no solo contienen arte, sino que se vuelven complices en un ejercicio de introspección social y desmantelamiento de estereotipos.

Por lo tanto, la Casa de América, al albergar esta exposición, se revela como mucho más que un simple lugar de encuentro cultural. Se posiciona como un entorno en el cual los conceptos de identidad, historia y cultura son rigurosamente examinados, y donde las verdades incómodas se presentan no como obstáculos, sino como puntos de partida para un entendimiento más profundo y enriquecedor de nuestra compleja herencia hispánica.

Esta exposición no es solo otra entrada en el ya impresionante currículum de Diago, quien ha sido expuesto en instituciones como el MoMA y la Bienal de Venecia. Esta vez, la crítica especializada y los visitantes coincidimos: la muestra aporta un nuevo y audaz capítulo en la exploración de temas sociales y políticos a través del arte. En Casa de América, Diago no solo muestra su arte; revela las capas múltiples de significado, resistencia y reivindicación que la hispanidad puede, y debe, abarcar.

Esta muestra trasciende la mera exposición artística para convertirse en un imperativo ético y cultural. Al albergar las obras de Diago en la Casa de América durante el Día de la Hispanidad, se establece un espacio para el cuestionamiento crítico y el diálogo auténtico acerca de nuestra herencia compartida. La exposición se erige como un archivo viviente de múltiples historias y experiencias, exhortando a todos los visitantes a confrontar y reexaminar sus propias nociones sobre identidad, cultura y comunidad.

No se trata únicamente de admirar la maestría técnica de Diago, sino de participar en una conversación más amplia que exige nuestra participación activa en el proceso de reescritura de una historia más inclusiva y reflexiva. La exposición nos reta a mirar más allá de la superficie, a ser más que espectadores pasivos, y a convertirnos en agentes de cambio en la continua búsqueda de una hispanidad más equitativa y decolonizada.

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