Exposición «Umbral», Ioán Carratalá

Exposición «Umbral»

Ioán Carratalá

19.09.2023

Centro de Desarrollo de las Artes Visuales

Ioán Carratalá, con su reciente exposición «Umbral» en el ISA, no solo crea una representación visual, sino que intenta capturar la esencia misma de la emoción humana en vísperas de un cambio monumental. La migración, ese acto de trasladarse de un lugar conocido a uno desconocido, de dejar atrás lo familiar por lo incierto, se convierte en el protagonista silencioso de esta serie de obras. Es evidente que el tiempo de Carratalá en el ISA lo ha equipado no solo con las habilidades técnicas para llevar a cabo su visión, sino también con la sensibilidad crítica para abordar temas complejos como la emigración desde una perspectiva innovadora y conmovedora. La relación simbiótica entre el artista y la universidad se materializa en esta exposición, donde la formación teórica se encuentra con la pasión personal, y donde los años de estudio y reflexión culminan en una poderosa representación visual de la experiencia humana en vísperas de un cambio monumental. La elección de presentar «Umbral» como su tesis de graduación es testimonio de su compromiso con la integridad artística y su deseo de provocar una profunda reflexión en el público. La obra de Carratalá no es solo un producto de su talento individual, sino también un reflejo de la excelencia y la tradición del ISA en la formación de artistas que son capaces de capturar y comentar los pulsos de la sociedad contemporánea.

El uso de electrocardiogramas en la pieza “Cardiopatías migratorias”, es una decisión magistralmente audaz y cargada de significado. Cada trazo, cada pico y cada caída en estos registros se convierte en una narrativa individual, capturando no solo los latidos del corazón, sino también los latidos emocionales de aquellos que están al borde de un cambio trascendental en sus vidas. Estos registros cardíacos nos ofrecen una ventana directa a la vulnerabilidad, la anticipación, la ansiedad y la esperanza que sienten los pre-emigrantes. Al presentar múltiples electrocardiogramas, Carratalá subraya no solo la universalidad de estas intensas emociones, sino también las sutiles variaciones en cómo cada individuo procesa y experimenta el acto de migrar. La simple vista de estas líneas ondulantes, que son un testimonio de la vida misma, evoca una profunda empatía en el espectador, recordándonos que detrás de cada historia migratoria hay un corazón que late, que siente y que enfrenta el inmenso desafío de dejar atrás lo conocido por un futuro incierto.

La instalación “Puesta en el Abismo o Bilocación” con electroencefalograma, estratégicamente dispuesto entre dos espejos en paredes opuestas, es un testimonio de la creatividad de este artista en entrelazar lo tangible con lo intangible. Estos registros cerebrales, que tradicionalmente se utilizan para monitorear la actividad eléctrica del cerebro, aquí son transformados en una metáfora visual de los pensamientos y emociones turbulentos que enfrentan aquellos que están a punto de emigrar. Cada onda y patrón representa las innumerables reflexiones, decisiones, recuerdos y anticipaciones que surgen en estos momentos decisivos.

El espejo, por otro lado, añade una capa adicional de introspección a la obra. Invita al espectador a verse reflejado, literal y metafóricamente, en la experiencia del emigrante. Al observar su propio reflejo junto a los electroencefalogramas, uno no puede evitar preguntarse: «¿Cómo serían mis propias ondas cerebrales en una situación similar?». El espejo también sugiere una dualidad: la vida que uno deja atrás y la vida que uno espera. La confrontación entre pasado y futuro, conocido y desconocido, es una tensión palpable en esta obra.

La colocación en paredes opuestas, mientras tanto, implica la inevitable decisión que los emigrantes deben tomar: mirar hacia atrás o mirar hacia adelante. Esta dicotomía espacial refuerza la idea de que la emigración es un acto de equilibrio, de navegar entre dos mundos, y Carratalá captura esto con maestría. En su conjunto, esta instalación no solo se siente como una obra de arte, sino como una experiencia envolvente que pide a los espectadores que se sumerjan, reflexionen y, en última instancia, se conecten con la profundidad de las emociones humanas en tiempos de cambio.

Los dibujos al estilo del test de Rorschach que Carratalá presenta en «Umbral» son una elección que fusiona lo clínico con lo artístico, brindando una experiencia multidimensional para el espectador. Cada imagen, con sus formas abstractas y simétricas, evoca distintas interpretaciones y emociones, similar a cómo los individuos ven formas diferentes en las nubes o cómo interpretamos nuestros sueños. Esta serie de dibujos se convierte en un desafío para la mente del espectador: ¿Qué ves cuando miras estos patrones? ¿Qué emociones o recuerdos emergen? Al optar por este estilo, este creador nos invita a considerar la subjetividad inherente en nuestra percepción de la realidad y cómo nuestras propias experiencias y preconcepciones afectan nuestra interpretación del mundo que nos rodea. En el contexto de la migración, estos dibujos nos recuerdan que cada experiencia migratoria es única y está influenciada por una multitud de factores personales, culturales y socioeconómicos. Asimismo, al emular el test de Rorschach, conocido por explorar lo más profundo de la psique humana, Ioán sugiere que el acto de migrar, o incluso el mero pensamiento de ello, puede desenterrar emociones, miedos y esperanzas profundamente arraigados que a menudo permanecen ocultos bajo la superficie. En última instancia, estos dibujos actúan como espejos, reflejando no solo la interpretación del artista sobre el tema, sino también las proyecciones, miedos y esperanzas del espectador.

La video proyección del avión en partida, titulada «Metáfora de incertidumbre», sirve como un estímulo constante en «Umbral». Este avión, un objeto tan comúnmente asociado con la travesía y la aventura, se convierte aquí en un símbolo de la ambivalencia del emigrante. La partida, el movimiento y la transición: todo esto está imbuido en la proyección. Carratalá ha logrado destilar la esencia de la incertidumbre que siente alguien que está a punto de dejarlo todo atrás, y la ha presentado en una forma que es al mismo tiempo familiar y desconcertante. Como en los experimentos clínicos, donde los estímulos desencadenan respuestas específicas, este avión es un llamado a la respuesta emocional, un punto de anclaje para la experiencia completa de la exposición.

En «Estructuración del self», Carratalá presenta siete billetes norteamericanos meticulosamente doblados en formas de animales a través del arte del origami. Cada billete, desde el de un dólar hasta el de cien, está encerrado en campanas de cristal soplado, como reliquias o especímenes preciosos. Esta pieza es una reflexión potente sobre la relación entre el valor, la identidad y el deseo de pertenencia. Los animales, tradicionalmente símbolos de instinto y naturaleza, aquí están construidos a partir de un instrumento de capitalismo y poder. En este contexto, la obra puede ser interpretada como una meditación sobre cómo las estructuras económicas y las aspiraciones materiales moldean y construyen nuestra identidad, especialmente en el contexto de la emigración hacia el «sueño americano».

Por otro lado, la pieza que presenta un portapostales al estilo de las agencias de viaje es una oda nostálgica y a la vez crítica a la mercantilización de la identidad nacional. Las postales con la frase «Cuba vuela contigo» y la silueta de un avión hecha de hilo, son un recordatorio de la dualidad de la emigración: aunque uno pueda dejar su tierra natal, las raíces y la identidad viajan con uno. La elección del hilo, un material frágil, pero a la vez conectivo, refuerza la idea de que, aunque delicados, estos lazos de identidad y pertenencia son indestructibles. En conjunto, estas piezas añaden capas de complejidad al relato de «Umbral», invitando a los espectadores a reflexionar sobre cómo el valor, la identidad y la memoria se entrelazan en la experiencia de emigrar.

El título «Umbral» encapsula perfectamente el tono de la exposición. La migración, después de todo, es un umbral. Es el espacio entre dos realidades, el viejo hogar y el nuevo, la familiaridad y lo desconocido. Carratalá ha creado una experiencia inmersiva, que captura no solo las emociones tangibles, sino también las subyacentes y a menudo no reconocidas de la emigración. Su obra, respaldada por su meticulosa investigación y entrevistas, es un testimonio de la complejidad del espíritu humano y su capacidad para enfrentar, adaptarse y evolucionar ante el cambio. «Umbral» es, en su esencia, un viaje que todos deberíamos emprender, un paso necesario hacia la empatía y la comprensión de la experiencia migratoria.

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